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Básicos de educación emocional para niños

La educación emocional consta de darnos cuenta, que las emociones forman parte de nuestro día a día, no podemos despegarlas porque forman parte de nosotros desde el momento de nacer, si bien es cierto que podemos controlarlas no podemos excluirlas, tenerlas es tener también un desarrollo sano y equilibrado.

Lo interesante de las emociones es lograr controlarlas, canalizarlas y utilizarlas a través de la inteligencia emocional, lo cual al lograrlo proveerá al niño un modo mucho más efectivo de vivir.

Las emociones, pensamientos y acciones son los tres puntos que unen nuestra existencia, por eso es tan importante conocer acerca del tema para poder afrontar y enseñarle a los niños a encarar diferentes situaciones, así como desenvolverse en la sociedad y en la convivencia cotidiana. Entre más pequeños comiencen con la inteligencia emocional mucho más fácil y sano será su desarrollo.

Para darnos cuenta del alcance que tienen las emociones en los niños, pensemos en éstos ejemplos: aquel niño que no tiene tolerancia a la frustración, que reacciona iracundo cuando las cosas no salen como el quiere, o cuando obtienen una negativa, aquellos que parecen no conocer el respeto por sus iguales y superiores, son todos aquellos que en un futuro casi inmediato tienen la infelicidad garantizada pues será motivo de rechazo y de dificultades con la convivencia al ser totalmente incapaces de comprender a los demás.

La comprensión y el control de las emociones son el básico que ayudará a nuestros hijos a lograr un desenvolvimiento efectivo con la sociedad.

En éste artículo te vamos a dar 10 bases para poder iniciar con la educación emocional en los menores, que estoy segura te ayudarán a detectar situaciones y te darán una mejor idea de como canalizarlas para lograr la integración de los niños en el mundo exterior.

El control de la ira

Principalmente, es verdad que desde el nacimiento hasta los primeros años de vida los niños necesitan el afecto y cuidado de sus papás, pues es aquello que les brindará la seguridad que necesitan para iniciar el crecimiento, explorar, confiar y adaptarse, pero todo debe llevar límites, y no importa que tan bebe veas al niño, a partir de los 6 meses son capaces de desarrollar la ira, y tenemos la oportunidad de, desde muy chicos ayudarlos a canalizar sus emociones, y corregirlos haciéndoles saber que el control y la autoridad la tienen los padres, pues aunque usted no lo crea, hay niños pequeños que pueden golpear, morder, agredir o gritarles a sus padres y hermanos si no logran lo que quieren, a muchos padres se les hace sumamente graciosa la reacción del niño, pero no se dan cuenta que están fomentando el mal hábito de la ira en el menor. Por lo que te recomendamos invitar al niño a prácticas como respiración y meditación de su comportamiento con el fin de enseñarlo a tranquilizarse.

Emociones básicas

Despúes de los 2 años es la etapa perfecta para enseñarles a los niños a reconocer sus emociones, llamarlas por su nombre cada que las sientan, a los dos años es cuando el niño no solo convive sino interactúa más con los adultos y otros niños, comienzan a ir a guardería o a convivir en eventos de una forma más abierta, las emociones básicas que ellos conocerán serán la alegría, tristeza, rabia y miedo.

Una buena técnica es mediante fotografías o bien en el momento en que las sientan hacer que las identifiquen y podrán hacerlo no solo con las propias sino con las de las demás personas, lo que irá desarrollando la empatía y la comprensión.

Las emociones deben ser llamadas por su nombre, despúes de los 5 años ya deben conocer que sienten y como se llama lo que sienten, si están enojados, contentos, tristes por tal o cual razón y saber expresarlo, la mejor manera de lograrlo es saber el nombre de la emoción que están experimentando.

La mejor manera de afrontar una emoción ó de aprender a afrontarla es con el ejemplo, pues para un niño es común verse superado por las emociones como los berrinches y la frustración que llegan a sentir por diversas circunstancias, y la mejor manera de enseñarlos a no reprimirse es darles la oportunidad de expresar sus sentimientos en voz alta, decir que les molesta y por qué, te aseguro serán niños más seguros y libres.

La empatía es sumamente importante, pues es lo que garantiza los límites entre como trata a los demás y como puede intentar ayudar al otro, para desarrollarlo puedes hacerle algunas preguntas como: **¿Cómo crees que se siente el abuelo tras lo que le has dicho? ¿Por qué crees que está llorando tu hermana? ¿Crees que papá está hoy contento?** De ésta forma ayudas al niño a razonar, y reflexionar sobre como las acciones pueden afectar o beneficiar al otro y como podemos ayudarlos.

La comunicación es muy importante, hablarle, hacerles preguntas, permitirles intervenir, dar ejemplos o incluso debatir algun tema es super necesario para la educación, pues favorece su seguridad para expresarse además de poner en alto y en importancia sus sentimientos y les ayuda a aprender a dialogar y a tener tolerancia, pues no todos tendrán los mismos puntos de vista.

Para comunicarse también es necesario escuchar, no solo hablar, hablar y hablar sino aprender a guardar silencio para permitir al otro expresar su opinión bajo la certeza de que tienen el mismo derecho que el a hacerlo, pero no solo es callarse, es tener una escucha activa que puedan prestar atención a lo que el otro dice, pues es tan importante como lo que el mismo dice, y puedes terminar la frase con un “¿has entendido?, ¿estás de acuerdo?” y similares que llevarán sin duda a un diálogo sano.

Las emociones secundarias, esas llegarán a sus vidas entre los 10 y 11 años, destacan la pena, el amor y la ansiedad, pero para lograr que los hijos se expresen con los padres de éstos tres temas, es necesario haber fomentado desde antes la confianza, el respeto y la comunicación para que se sientan seguros de expresarse con nosotros, sin el miedo claro está, a ser criticados o juzgados, pues precisamente el miedo a la crítica destructiva es un causal de ansiedad.

El diálogo efectivo o democrático, recuerda que si bien los adultos tenemos como padres la “sartén por el mango” en cuanto a disciplina y límites no podemos gobernar sus sentimientos y opiniones, pues entre mayores sean mayores serán también las demandas de su parte, por eso educar en el diálogo en la negociación y en la democracia ayuda a que la familia sea un ejemplo de la sociedad y convivencia ideal para el mejor funcionamiento y aprendizaje del niño.

 

Permitir siempre la expresión libre de las emociones, si estamos hablando de inteligencia emocional, entonces debemos darles la confianza para que suban la voz, levanten la mano y digan lo que les inquieta, les gusta o les desagrada, que demuestren su felicidad y aquello que no los hace felices dentro del hogar o fuera de el. La casa y la escuela son los primeros lugares y los más importantes pues aquí empieza a desarrollar su vida antes de que logren ser seres independientes, si les damos la libertad y la seguridad de expresarse podrán hacerlo en el ámbito laboral o en las relaciones de amistad o de pareja que tengan a futuro, y en los diferentes ambientes y contextos.

El aprender a comunicar las sensaciones propias e identificar las ajenas, son el camino para el desenvolvimiento funcional en la sociedad y que logren la estabilidad dentro de ella, y la única manera de lograrlo es empezar desde casa prendicando con el ejemplo, aprendiendo y aplicando la inteligencia emocional.

 

Referencia:lamenteesmaravillosa.com

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