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Los prejuicios en los niños

Los niños son como una esponja que absorbe actitudes, costumbres, enseñanzas pero también aprende de sentimientos, sobre todo de la actitud de la madre, pues por lo general está más unido y relacionado con ella desde el vientre hasta los primeros años de vida.

Incluso el primer acercamiento de los niños con el rechazo proviene precisamente de la madre, pues en tanto el rechazo sea mayor, mayor podrá impactar el prejucio en los niños y en su comportamiento posterior en la vida y en sus etapas de crecimiento.

Investigaciones han revelado que los prejuicios que los niños tengan con relación a las personas pueden observarse en menores desde la etapa preescolar hasta incluso la etapa adulta.

Algunos de los prejuicios más comunes es el sobre peso por ejemplo, los niños que padecen ya sea por hábito o por enfermedad “gordura” son blanco de burlas en la escuela, y los niños crecen con el prejuicio de relacionar una persona si no obesa, con más peso como alguien “feo, poco agraciado, no aceptable en la sociedad” porque, desde el principio a los niños se les enseña un estereotipo de belleza y de que ésta debe tener ciertas características para ser aceptado.

El color de piel, blanca o morena también es otro prejuicio común, pues muchos padres o familias creen que la piel morena representa una raza no pura, pero debemos tener en cuenta que a niveles históricos nosotros no podemos presumir de ser una raza pura, pues a raíz del mestizaje, y de los diferentes visitantes de otros países del mundo que se han instalado en el nuestro ha habido mezcla no solo de raza sino de culturas, principios y costumbres, que incluso cada una, es un mundo diferente con prejuicios totalmente diferentes.

Se ha descubierto que, por lo general los prejuicios principalmente vienen del lado de la madre según **Ted Ruffman de la Otago y autor principal del estudio publicado en Journal of Experimental Child Psychology.** Lo que en síntesis nos dice que, el prejuicio nace ante la actitud de la madre con ciertas características como el sobre peso, la religión, la piel que manifiesta de manera abierta a su hijo con relación al tema en concreto.

Según éstas investigaciones, que utilizaron un cuestionario en el cual evalúan el prejuicio de las mujeres hacia el exceso de peso, se presentó un cuestionario de niños de entre los 11 y 32 meses de vida con fotografías de personas que presentan peso extra y otras que no, cubriendo sus caras con la firme intención de que el niño se fijara únicamente en el aspecto de los cuerpos. Tristemente los niños que a penas tenían un año dirigían su mirada hacia las fotos con personas de peso extra, comprobando que la influencia materna y el consumo excesivo de televisión es la principal influencia del menor, así como la educación que reciben con relación al tema y que desempeñan un papel crucial en el contexto, pues la madre es la principal referencia de cualquier niño, son la verdad absoluta equivocada o no.

En el caso de los prejuicios con relación al género, tenemos mucha tela de donde cortar, por ejemplo, tenemos en teoría definido que el color rosa es para las niñas como el azul para los niños… esto es algo que aunque no está escrito la sociedad lo ha destinado como una manera de diferenciar lo que es aceptable para cada sexo, igual pasa con los deportes, las artes, la danza. Por ejemplo: El que el fútbol no es para niñas, que es un deporte para niños, que la mecánica y los autos es cosa de varones, cuando hay niñas deportistas que gustan del fútbol, que pueden ser buenas dentro de su físico y cualidades, así como aprender de automóviles como un hombre puede aprender de cocina.

Que la danza es únicamente para mujeres, cuando hay bailarines increíbles que son varones, con ésto se me viene a la cabeza el caso de Billy Elliot, en el caso del ballet, es muy común que por su elegancia y delicadeza se piense que es únicamente para niñas, y que si un niño lo practica puede “aprender mañas”, lo cual es mentira pues la danza no tiene nada que ver con aspectos de preferencia de género.

Pero éste tipo de prejuicios se aprenden desde la infancia en todas las casas y familias, sería una mentira decir que en nuestros hogares no existe algun tipo de prejuicio ligado con costumbres, visiones familiares, etc.

En las investigaciones se dice que entre los 3 y 4 años los niños prefieren acompañarse de otros de su mismo sexo, afirma el Profesor Andreas Beelmann de la Universidad Friedrich Schiller de Jena Alemania, en donde habla de un desarrollo de la personalidad normal en donde dice que, el problema de una evaluación de un grupo social inicia cuando en la formación de identidad se revierte el objetivo en los prejuicios y la discriminación de unos contra los otros.

Precisamente para evitar que ésto suceda el psicólogo ha trabajado en un programa de prevención infantil que se diseño para reducir los prejuicios y fomentar la tolerancia hacia las demás personas desde la infancia. Según sus estudios el prejuicio aumenta de manera constante entre la edad preescolar y tiene un nivel tope entre los 5 y 7 años, disminuyendo con el aumento de la edad, reflejando un normal desarrollo cognitivo en los niños. Esto sucede por que al principio el niño adopta los prejuicios de su entorno familiar, pues ahí es donde comienza a crear sus creencias sociales, pero al final cuando crece y conoce otros entornos le da la facilidad de diferenciar y evaluar los diferentes estereotipos creando un criterio propio.

Entonces, los psicólogos en la edad en que comienzan a disminuir los prejuicios es la edad idonea para empezar el programa de prevención, pues ésta deberá ser compatible con el curso normal de su desarrollo dice Beelmann. Según sus estudios durante la primaria los prejuicios llegan a disminuir, porque tienen acceso a la convivencia con niños de diferentes costumbres e incluso nacionalidades.

Además según sus estudios se dice que las ideas y prejuicios sociales se forman de una manera particular y diferente en niños que conforman minorías sociales, pues no tienen una actitud negativa hablando de mayorías, siendo en muchos casos algo positivo. La razón de ello es que, es estatus social más alto de la mayoría se considera el modelo a seguir, y entonces después de la discriminación se desarrolla entonces otro prejuicio, por lo que la prevención segun Beelmann deberá iniciarse antes de que lleguen a éstos puntos.

En resumen, los resultados de los nuevos estudios que ha desarrollado éste psicólogo alemán no implican que los niños y las actitudes de los jóvenes hacia ciertos grupos sociales, creencias, ideologías, religiones y culturas no puedan cambiar en etapas posteriores. Pero dependen mucho del desarrollo individual y el como la tolerancia ha sido sembrada en base al respeto en su vida cotidiana.

El niño con el paso del tiempo puede lograr identificar cuando un concepto se generaliza y a su vez diferenciar entre ser tolerante y discriminar siguiendo a otro sector social, concluye.

 

Referencias: scientificamerican.com

medicalpress.es

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