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Educar en el afecto

El afecto es un tema importante para las personas de cualquier edad, la educación y el afecto en teoría no deberían ser dos cosas separadas, sin embrago durante mucho tiempo en el ámbito de la educación, el afecto se mantenía al margen, pues se daba especial importancia a la disciplina y a los límites maestro – alumno, así como en casa padres e hijos. Sin embargo al paso de los años ésta situación ha cambiado, el afecto es un estímulo que hace sentir al niño más tranquilo, relajado y gustoso de cumplir con sus actividades u obligaciones, pues el demostrar cariño no debe mermar las reglas que existan en casa o en la escuela.

El afecto es aquel sentimiento que alguien siente hacia otra persona, se trata de la afición, simpatía y agrado que se logre hacia alguien más, sin importar la edad, el género, clase social, etc.

Educar en el afecto es mantener el equilibrio entre brindar al niño el cariño, respeto y disciplina en la enseñanza.

En el mundo adulto, estamos tan concentrados en impartir las materias, las reglas, valores que dejamos de lado los sentimientos del niño, así como es importante enseñar los modales, idiomas, deporte, arte, una de las habilidades que deben aprender es el afecto y empatía hacia los demás pues, a la larga los harán seres mas sociables y con relaciones más sanas.

El afecto en el niño es igual o más importante pues le servirá en el presente y futuro, educar en el afecto y en la demostración del mismo le brinda al niño un desarrollo emocional y afectivo que es imprescindible para la convivencia diaria.

Las muestras adecuadas, con el mensaje apropiado del cariño le ayuda a la persona en desarrollo a no tener miedo a los sentimientos, a manifestarlos y a generar compañerismo, solidaridad y amor hacia las demás personas.

Por naturaleza las personas somos seres afectivos, desde el momento de nacer tenemos vínclos emocionales y lazos afectivos, no es algo que en si se aprenda, nacen con nosotros pero lo que marca la diferencia es la capacidad de externar los sentimientos buenos y los que no lo son tanto.

Los afectos están unidos a las conductas y pensamientos, pues el sentirlos da la libertad de experimentar emociones que con el paso del tiempo van quedando atrás, pues el principal miedo al sentir afecto es el verse vulnerable, por lo que, se opta por ocultar y reprimir las muestras de cariño lo que a futuro conlleva a una conducta retraída y aparentemente dura.

El dar y recibir afecto es una necesidad, y en el caso de los niños los hace conscientes de las sensaciones que experimentan, y de diferenciar, entender y expresar éstas emociones y los vínculos que se tienen con familia, amigos e incluso mascotas y a la vez identificar la forma en la que afectan, benefician o traen consecuencias en la vida cotidiana así como ser capaces de dar y recibir el afecto sin miedo al rechazo, sin miedo a no saber como hacerlo y sin miedo a quedar frágin ante las demás personas.

 

Además educar dentro del afecto tiene como base principal educar para no depender y tener afecto empezando por uno mismo y hacia los demás, bien dicen que “nadie puede dar lo que no tiene dentro” y ésta capacidad se logra en la educación desde casa y desde la escuela.

Muestras de afecto en la escuela

En la educación, recuerdo que, dentro de los salones de clase hace más de 20 años el primer límite que se marcaba maestro alumno era un escalón al frente, justo donde se encuentra el pizarrón, ese peldaño marcaba la superioridad, la autoridad que tiene el maestro, ahora esos escalones ya no existen lo que nos permite tener una relación más cercana. Los maestros se limitaban a dar sus conocimientos técnicos, teóricos, prácticos pero sin preocuparse por los sentimientos o por el impacto que algunas palabras y regaños tienen en un niño, con ésto no digo que, hay que estar cien por ciento en el mismo nivel pues la disciplina y ciertos límites jerárquicos aún deben existir, pero el mostrar al niño entusiasmo por su esfuerzo, por su avance, el externar lo que hace bien, sus puntos de mejora, sus logros… eso es precisamente el afecto.

Si quieres educar en el afecto la base principal y el primer paso es dar muestras de cariño mostrando asi que, el brindar amor a otro no es sinónimo de debilidad, al contrario es fortaleza, es mostrar que abrir los sentimientos no es malo, es cuestión de canalizarlo, encontrar el momento y el sitio.

El amor no debilita, fortalece, contradictoriamente al reprimir las muestras no se puede reprimir el afecto cayendo en un punto complicado de confusión. Para enseñar a un niño a expresarse debe saber que es natural, que es sano y que no es motivo de miedo, entonces aprendrán que querer no nos hace “chiquitos”, querer a otro enriquece el alma.

Los niños principalmente son los que más muestras de cariño necesitan, dárselo les da seguridad y confianza en ellos mismos.

Tu maestro, papá que me estás leyendo, no dudes en dejarte abrazar, chiquear por el niño, si lo hacen es por que ven en ti admiración, ejemplo, verdad, para los niños un adulto, un padre, un maestro es la experiencia, la voz de la verdad, el principal ejemplo a seguir, el correr a abrazarte a pesar de impartirles disciplina es una manera de decirte “eres de mi equipo” y comparten lo más valioso que tienen contigo …. su cariño.

Algunos tips para el equilibrio afecto-educación

  • No dudes en dar muestras de tu cariño, admiración, eres ejemplo.
  • Una cosa es no reprimir y otra presionar, los afectos se demuestran de manera natural, no obligues a un niño a dar un beso o un abrazo si no lo sienten pues puede resultar confuso para el, respeta su libertad de expresar los sentimientos a quienes ellos deseen.
  • Acompaña gestos con palabras y abrazos.
  • Ayuda al niño a que pueda identificar las emociones vinculadas al afecto.

Pero sobre todo… edúcales para que no sientan pena, temor, ó culpa al sentir o demostrar amor… a decir un “te quiero”.

 

Referencia: educapeques.com

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