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Educar con la verdad

La honestidad es uno de los valores mas importantes en la vida, te ayuda a abrirte puertas a donde quiera que vayas, se trata de ese pequeño granito de arena que desde niños debemos cultivar, pues, es la clave para ir derecho por la vida y hacer un verdadero cambio.

En época de elecciones cada ciudadano piensa en esos candidatos corruptos, en esos que se convirtieron en presidentes y no cumplieron sus promesas, su palabra, mi abuela decía que “lo más valioso que tiene un ser humano es su honor, una persona sin honor no vale nada”, y no es que no valgan por ser seres humanos sino que la verdad es un valor que no se consigue en la tienda ni con todo el dinero del mundo. Antes de pensar en que los demas cumplan sus promesas es hacer introspectiva en nosotros mismos para ver si somos capaces de realmente dar lo que exigimos, si damos en la misma manera y realmente cumplimos las promesas o los pactos. No necesitamos tener el gobierno perfecto para cambiar nosotros mismos.

Los niños de todas las edades utilizan la mentira, unos de manera mucho más creíble y se enseñan a mentir no mas sino mejor, engañándonos con pequeñas cosas como que han recogido su cuarto, como echarle la culpa al otro de las travesuras propias, con el fin de conseguir lo que quieren.

Con las mentiras se pueden tener ciertos beneficios que al decir la verdad les ahorran una reprimenda, un castigo o lograr tener cosas que de haber sido sinceros no tendrían como un postre o ver más tiempo la televisión. Lo ven de una manera fácil, y no se dan cuenta que a la larga más que beneficios los puede meter en serios problemas de los que se vean en dificultades para salir.

Siempre he dicho que los padres, somos eso porque nacimos antes que los hijos, por más burla que parezca, pero nos han dado la experiencia de la que ellos carecen, y si es verdad que nos pueden engañar un par de veces, la consecuencia negativa al respecto será que al descubrirlos vivirán con la carga de que los padres sospechen de ellos con mayor frecuencia siendo víctimas de nuestra desconfianza.

En la educación escolar ya es más necesario el valor de la verdad pues pueden afectar a maestros y compañeros, la verdad por fea que sea es la única que existe, muchas veces las mentiras traen mayores consecuencias y regaños que el haber dicho la verdad porque la mentira defrauda la confianza y deteriora las relaciones humanas.

Los niños mienten principalmente por la presión social a la que puedan enfrentarse, por querer ser iguales a los demás, por competencia, por aceptación, por miedo, y lo que debemos hacerles reflexionar es que, ésta verdad por mala que parezca no es el camino fácil no es la solución y la gente y la misma sociedad a la que trata de engañar será en un futuro su más duro juez, pues un padre puede perdonar una mentira pero las demás personas no, y será una mancha, una etiqueta que lo acompañará toda su vida: la de “mentiroso”, y de que opinen de el que no es una persona de confianza.

Un dicho común que ha pasado de generación en generación es la del famoso “Pedro y el Lobo” que trata de un niño que mentía de manera recurrente que el lobo vendría a atacar al pueblo, asustando a los habitantes, con el fin de llamar la atención, pero… ¿que sucede cuando el lobo realmente se aproxima? Que por más que avisa nadie le cree porque ante todos Pedro es un mentiroso, ¿Qué nos hace pensar que ésta vez sería distinto? Nada, porque muchas veces juró y juró que decía la verdad y entonces provocó una tragedia. Es verdad que TODOS sin excepción hemos dicho alguna mentira, chiquita “piadosa” y se vale equivocarse pero está en nosotros agarrar el VALOR y la fuerza para decir la verdad y evitar las mentiras, pues éstas son como una bola de nieve que, se hace más grande, más incontrolable cada vez y termina ahogándonos en ellas.

Lo mejor que podemos hacer es enseñar a los niños todas las consecuencias que puede traer una mentira, pero hay que recordar que nosotros somos la verdad para nuestros hijos y aprenden de nuestro ejemplo, por lo que es mejor predicar con lo que les enseñamos, para crear congruencia en los niños, la mentira funciona para ocultar algo, y lo peor que podemos hacer es nosotros decir una mentira y utilizarlos a ellos de cómplices para sostener nuestra coartada, pues se puede convertir en un hábito y si el niño aprende a mentir ¿con que derecho vas a reclamar? ¿cómo haces para corregir ese daño?

Las llamadas mentiras piadosas que se utilizan en sociedad como los “pretextos” para no asistir a algún lugar parecen carecer de importancia, pero las consecuencias con familiares, amigos y conocidos que puedan venir despues muchas veces no tienen reversa. Las mentiras una vez que se hacen un hábito pueden convertirse en un problema de tipo patológico.

Los niños como adultos tienden a mentir, algunos con mayor frecuencia volviéndo la mentira parte de su vida cotidiana, es una conducta hasta cierto punto normal pero no por esto debemos permitirlo. Pero ¿Cuáles son los motivos principales que los mueven a mentir?

 

  • Niños muy pequeños en un nivel fantasioso tienden a mentir con cosas mágicas parte de su juego, que pasa a ser parte de la ficción del mismo, no se trata de mentiras intencionadas con un fin en particular sino con personajes irreales que forman parte de su misma imaginación, no debemos alarmarnos tanto pero si estar pendientes de cualquier situación que rebase lo normal.
  • Las mentiras intencionales, se realizan para evitar castigos y obtener beneficios, suelen ser al principio tambien normales y naturales pero no por eso deben pasarse por alto y dejarlas continuar como parte de su vida cotidiana.
  • Si las cosas se empiezan a salir de control pueden venir otros tipos más peligrosas que son aquellas que esconden alguna realidad que no les gusta, y se inventan otra para sentirse mejor, como mentiras en torno a viajes y vacaciones e incluso el oficio de sus padres, su situación económica, etc.

 

Para evitar las mentiras dentro de lo más posible te pasamos algunos consejos útiles:

 

  • EVITA decir mentiras, no los hagas partícipes de tus mentiras, en cosas tan simples como contestar una llamada y decir que no estamos, que estamos enfermos, etc porque el doble mensaje que vine con ésto es justificar dichos casos y enseñarles que mentir es lo más natural del mundo.
  • Trata de REFORZAR la actitud de sinceridad, aunque se hayan ganado una reprimenda subraya que es mejor decir la verdad, hazlos sentir valorados con ello para que pierdan el mido de ser sinceros y poder cultivar el valor de la honestidad.
  • Nunca desenmascares una mentira delante de la gente, habla en privado con ellos y hazles saber la necesidad de crecer con el hábito de la sinceridad en sus vidas.

 

Una manera de inculcarles la honestidad es cumplir con lo que decimos, a su beneficio o no, por ejemplo, si no han cumplido con sus deberes y merecen un castigo cumplirlo, con todo el dolor de tu corazón pero, es la única manera en la que también tomarán en serio las consecuencias de sus actos, así como si prometiste una recompensa por calificaciones o ayudar en sus deberes cúmplelo en la medida de tus posibilidades, pues así sabran que pueden creer en ti por que te has ganados su confianza.

 

Referencia: guiainfantil.com

educapeques.com

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