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DISCIPLINA EN CASA

 

La disciplina no debe confundirse con el castigo y autoritarismo. Debe ser una práctica permanente de valores consecuentes con lo que se dice y se hace.

 

¿Qué es Disciplina?

La disciplina es una forma práctica y efectiva de educar, de enseñar conductas y hábitos correctos dentro de los valores establecidos en el hogar, en la escuela y en la comunidad.

La disciplina es aquello que va a determinar de forma acertada la personalidad del niño o niña, que aprenderá a compartir, jugar, adquirir seguridad, conocer lo que son los valores familiares y sociales.

 

¿Cuál es la forma correcta de aplicar disciplina en el hogar cuando se tienen niñas y niños pequeños? Debe entenderse que disciplina no necesariamente debe asociarse con cualquier modalidad de castigo por algún acto negativo cometido por el menor.

El hogar es el punto de partida para que los padres o tutores enseñen disciplina al menor, y empieza desde el nacimiento, y esta debe ser complementada en la escuela por los maestros y maestras en un marco de respeto mutuo.

Cada niño o niña es único; por lo tanto, es importante observar en qué momento la disciplina debe ser suave o severa (sin violencia física o verbal), y si es necesario aplicar reglas y hábitos de acuerdo al comportamiento de la familia en el hogar.

Tampoco se debe ser demasiado permisivo en la educación; eso puede demostrar debilidad de carácter y no saber qué es lo que quiere trasmitirle al menor. Se debe evitar las contradicciones entre los padres delante del menor al momento de impartir disciplina; eso puede restarles autoridad.

La disciplina debe estar basada en el ejemplo, y los padres y madres ser consecuentes con lo que dicen o hacen. Dedicarle tiempo al hijo o hija, no en cantidad sino en calidad, sin interrupciones, será fundamental en su formación y fortalecerá su estima.

Cómo establecer normas y límites en casa

En nuestra sociedad existen normas o reglas, que nos gusten o no, hay que cumplir, lo mismo sucede en la escuela y en casa, por lo tanto, los niños/as también deben aprender a respetar estas normas y límites.

Antes de empezar, deberíamos observar si en el hogar las normas están bien establecidas.

Si queremos establecer una nueva norma en casa, deberemos seguir estos tres pasos:

  1. Decirle al pequeño cual es la norma.
  2. Explicarle cual es el motivo.
  3. Establecer cuál será la consecuencia si se rompe.

Ejemplo:

  1. No puedes correr dentro de casa.
  2. Porque molestas a los vecinos.
  3. Si no me haces caso iras a tu habitación.

Una vez que se han repetido los tres pasos un par de veces, deberemos actuar directamente, es decir, si corre dentro de casa directamente lo llevaremos a la habitación, ya que uno de los principales errores que cometemos es dar demasiadas oportunidades, es decir, amenazar pero no llevar a cabo la amenaza. Y será fundamental ser constantes

Debemos tener en cuenta:

  • Ser específicos, es importante decirle exactamente lo que se espera de él.
  • Establecer límites  apropiados a la edad del niño.
  • Ser consecuentes, asegurarnos de que si establecemos una norma seremos capaces de hacerla cumplir.
  • Acuerdo entre los padres.
  • Cuando demos una instrucción a un niño debemos:
    1. estar al lado del niño.
    2. ponernos a su altura y establecer algún contacto con él, como cogerle por los hombros.
    3. utilizar un tono de voz agradable pero firme.
    4. mirarle a los ojos y asegurarnos de que él también lo hace.

Esto nos lleva a tener una disciplina positiva.

7 técnicas para enseñar disciplina positiva a los niños

Para enseñar disciplina positiva y educar en valores a los más pequeños de la casa.

1.Hazle saber que a partir de ahora no insistirás para que cumpla sus tareas o peticiones, porque es su responsabilidad. 

Como mamá tienes que asegurarte que tu pequeño conozca los horarios de sus actividades diarias como: desayuno, almuerzo, merienda, tiempo para hacer tareas, juegos y descanso. Si es necesario pega carteles en la refrigeradora o en su habitación con los horarios.

2. Enséñale a usar la alarma del reloj

Sugiérele que sea él quien maneje sus tiempos siempre y cuando cumpla con sus responsabilidades diarias. Una buena idea es que si a las 10 a.m. debe ducharse los fines de semana, rétale a que lo consiga como si fuera un juego.

3. Deja las reglas claras

Tu reto es dejar de recordárselas todo el día. Si se le olvida, pregúntale para que él las recuerde y las reflexione.

4. Enséñale que la indisciplina tiene consecuencias

Con el afán por educar en valores debemos permitir que si no cumple con tus solicitudes deberemos asumir un “castigo” como ir a la silla de pensar, no ver su programa de televisión favorito, no usar la tablet, entre otras.

5. Cambia las órdenes por preguntas

La especialista aconseja hacerlo de la siguiente manera: “Julián, ¿qué te toca hacer ahora? Y deja que tu hijo te conteste. Nunca le conteste tú. Si él sonríe de forma pícara, responde: “Confío que en 30 minutos hayas terminado tu trabajo extra escolar para luego cenar”. Si llega la hora de comer y no lo ha hecho, es posible que salga corriendo a terminar su “trabajo”. Cuando regrese dale las gracias (aunque estés muy enojada) y evita cualquier comentario despreciativo pues lo importante es que comience a hacer sus cosas sin estar repitiéndolas.

6. Mal comportamiento reiterativo ¿qué hago?

Siéntate con tu hijo y coméntale que como siempre se repite lo mismo, necesitas encontrar junto a él una solución. Toma lápiz y papel para escribir todas las alternativas que tu pequeño te dé. Después pueden leerlas, descartar las que no convienen y deja aquellas con las que se comprometa a cumplir.

7. Avísale con antelación

A los niños no les gusta que les avisen sobre la marcha que lo bueno se acaba y mucho menos aquellos que no saben dominar la frustración. Toma en cuenta también la posibilidad de darle opciones: ¿prefieres hacer la tarea ya o luego de la merienda? ¿quieres bañarte ya o más tarde?

Ten paciencia y echa mano de otras técnicas como las de disciplina con amor para poder sacar avante tu tarea como madre. No querrás que tu hijo sea un pequeño poco querido por tu permisividad.

Cómo enseñar a los niños a ser autodisciplinados

 

Una habilidad esencial que tus hijos necesitan para el éxito futuro es la autodisciplina. ¿Qué puedes hacer para que tus hijos aprendan acerca de la autodisciplina e inculcarla en ellos? Aquí hay siete pasos que te pondrán en camino.

Utiliza situaciones comunes para enseñar estrategias de autorregulación
Cosas como esperar para abrir los regalos navideños, tomar turnos con un juguete preciado y guardar silencio mientras se lee una historia en voz alta en la biblioteca son ejemplos de situaciones naturales durante las cuales es posible enseñar habilidades de autorregulación.

Estas situaciones son verdaderamente desafiantes para los niños más pequeños. Antes del evento o la situación, explícales las expectativas. Luego, en el momento, ayúdalos a alcanzar esa meta. Dales las estrategias para regular sus impulsos.

Alienta a los niños a realizar actividades que fomenten la autodisciplina
Pueden incluir deportes, lecciones de música, la responsabilidad de cuidar a la mascota de un vecino, la memorización de poesías, limpiar una habitación, entre otros.

Permite que tus hijos hagan una elección y tengan un plan
Un niño mayor bien regulado podría mirar un conjunto de opciones y tomar una decisión razonada. O, ante una amplia gama de posibilidades, ese niño podría hacer un plan.

Tu objetivo es que tus hijos desarrollen procesos de pensamiento bien regulados. Para poder sortear el caos, por así decir, e inhibir las distracciones.

Enséñales los pasos necesarios para terminar un trabajo desalentador
Los niños pueden sentirse fácilmente desanimados por el trabajo que se les da. Si el desorden, después de jugar, es completamente abrumador, ayúdalos a concentrarse en una cosa a la vez dividiendo el trabajo en tareas más manejables. Esto podría ser recoger los juguetes más grandes primero y luego abrirse camino hacia los más pequeños.

Insiste en mantener las promesas
Si los niños abandonan el trabajo que se les pidió, es importante asegurarse de que lo vean hasta el final y entender por qué. Si aún la habitación está desordenada, puedes decir: “En nuestra familia, cumplimos nuestras promesas y nos aseguramos de que terminamos lo que comenzamos”, y luego repasas los pasos necesarios para completar la tarea en cuestión. Al establecer esta regla familiar, le enseñas a tus hijos que es importante que hagan lo que sea necesario para terminar el trabajo.

Diles que tropezarán
La autodisciplina no se aprende de la noche a la mañana. Los adultos luchamos con esto también. Diles a tus hijos que a veces fallarán, pero que aprenderán de sus errores y se esforzarán un poco más la próxima vez.

Recuerda que estás siendo observada
Sí, tendrás que ser un ejemplo para tus hijos. Demuéstrales que has aprendido el autocontrol en tu trabajo, las tareas domésticas y las responsabilidades para con tu familia.

La clave del éxito de la disciplina positiva, es ser consistente en las rutinas. Tus hijos necesitan saber con claridad lo que es aceptable y lo que no lo es. Si un día los castigas por algo y al día siguiente lo omites, se confundirán y no estarán recibiendo un mensaje consistente. Para lograr la consistencia en los comportamientos, establece rutinas muy claras y definidas.

Recomendaciones

  • involucrar a tus hijos a la hora de establecer los límites y las reglas. “cuando sientas que los escuchas verán las reglas como algo más justo”.
  • Sé claro a la hora de manifestar los comportamientos que se esperan de ellos.
  • Asigna tareas y responsabilidades que cada persona en la familia de cumplir para tener una convivencia sana.
  • Hacer acuerdos y expresa cuáles pueden ser las consecuencias de un comportamiento inaceptable sin usar un tono amenazante.
  • Resalta y reconoce cuándo tus hijos han tenido comportamientos esperados y han adoptado las normas concertadas.
  • Interpretar los errores como oportunidades de aprendizaje. Enséñales cómo puede convertir las situaciones adversas en situaciones de aprendizaje y entendimiento.
  • Evita pasar por alto las acciones que atentan contra las reglas del hogar. Esto prevendrá que el comportamiento inadecuado se repita.
  • Soluciona los problemas de manera inmediata y usando el dialogo como principal herramienta.

La primera acción que debes incluir en tu rutina es dejar a un lado los calificativos poco estimulantes. Usar palabras como “malo”, “inquieto”, “travieso” con una connotación negativa, refuerza una imagen no deseada en ti y en tu hijo.

La disciplina positiva es la oportunidad de mejorar la convivencia familiar y de formar niños  que aceptan y ponen en práctica las reglas, no por temor a ser castigados sino porque reconocen la importancia de los buenos comportamientos y las razones para tenerlos.

Pon en práctica cada día los cinco principios que dan forma a la corriente de la disciplina positiva.

 

CARACTERÍSTICAS DE LA DISCIPLINA POSITIVA

Según la Dra. Jane Nelsen autora y coautora de la Serie de Disciplina Positiva (colección de libros y programas de educación positiva),  existen 5 criterios para la disciplina positiva.

  • Amabilidad y firmeza al mismo tiempo. respeto mutuo y alentados.
  • Pertenencia y significado. Ayuda a los niños a sentir una sensación de conexión.
  • Es eficaz a largo plazo. El castigo funciona a corto plazo, pero tiene resultados negativos a la larga.
  • Enseña valiosas habilidades sociales y de vida para tener un buen carácter. Respeto, preocupación por los demás, resolución de problemas. Así como las habilidades para contribuir al hogar, la escuela o la comunidad.
  • Incita a los niños a descubrir su capacidad. Promueve el uso constructivo del poder personal y la autonomía.

 

Cómo Inculcar la disciplina a tus hijos según su edad

Según la edad de tus hijos puedes aplicar ciertas medidas que te ayudarán a definir los límites y a que sepan qué es correcto y qué no lo es. De hecho, según su edad, serán capaces de entender unas lecciones u otras y a medida que vayan creciendo, tus respuestas tendrán que variar

De 0 a 2 años:

  1. En esta edad, los pequeños empiezan a descubrir su alrededor y suelen tener una gran curiosidad. Es por eso que es importante que elimines de su entorno cualquier elemento que pueda ser atractivo para ellos y que no puedan utilizar todavía o sea un peligro, como reproductores de música, joyas, productos de limpieza o medicamentos. Si se acercan a alguno de ellos tu reacción debe ser decirles “No” sin perder la calma, alejarlos del lugar e intentar que dirijan su atención hacia otra actividad.
  2. Puedes utilizar la técnica “tiempo fuera”, por la cual les dejes unos dos minutos solos en un lugar sin estímulos y distracciones, pues más de dos minutos no son eficaces todavía en esta edad.

3.- Si tienen cerca de dos años, además, ya les puedes explicar por qué, no está bien lo que han hecho.

De 3 a 5 años:

  1. A esta edad ya empiezan a entender la relación entre las acciones que realizan y las consecuencias que éstas tienen. Así, es importante que les expliques a tus hijos qué se espera de ellos, las normas que deben cumplir y el porqué de éstas.
  2. Sé coherente con estas normas: haz que las respeten siempre, y sobre todo, respétalas tú.
  3. A esta edad también puedes utilizar el “tiempo fuera”.
  4. Recuerda que reconocer y recompensar su buena conducta es muy importante, así como destacarles lo que deben hacer más que decirles lo que no deben hacer.

De 6 a 8 años

  1. No les amenaces con castigos imposibles: seguramente no acabarás cumpliéndolos y pueden quitarte autoridad. Además, también pueden desmotivar a los niños y no cambiar su forma de actuar por pensar que lo tienen todo perdido.
  2. Cumple con tu palabra: la coherencia es crucial a estas edades para no perder autoridad. A pesar de todo, eso no significa que no puedas dar segundas oportunidades.
  3. El “tiempo fuera” también es eficaz en este momento, así como enunciar las consecuencias de las malas conductas.

De 9 a 12 años:

  1. Imparte disciplina apelando a las consecuencias naturales de sus acciones: es decir, si no hacen los deberes, deja que vayan a la escuela y les pongan una mala nota. Cargar con esta responsabilidad les hará prender. Si con estas consecuencias no cambian, debes ser tú quién imponga vuestras propias consecuencias.

A partir de los 13 años:

  1. Fija las normas en su rutina diaria: ya sea sobre los deberes, visitas de los amigos y hora de volver a casa: los adolescentes también necesitan límites, aunque las bases de la disciplina ya las hayan asimilado.
  2. Permíteles cierto grado de control sobre su vida: deja por ejemplo, que tomen sus propias decisiones sobre su modo de vestir, peinarse o decorar su habitación. Esto hará que respeten las decisiones que todavía tú tienes que tomar por ellos.
  3. Recompénsales también positivamente: por ejemplo, déjales volver a casa un poco más tarde si se portan bien.

Prevenir la mala conducta

Evitar las malas conductas también es sinónimo de prevenirlas. Es por eso que antes de que tus hijos hagan una mala acción ya has tenido que tomar medidas para evitarlo. Las principales medidas para evitar las malas conductas en los niños son:

  1. Explícales las consecuencias positivas de una buena conducta.
  2. Es importante que sepan también cuáles son las consecuencias negativas de la mala conducta.
  3. Crea oportunidades para que tus hijos observen y practiquen habilidades interpersonales y académicas.
  4. Supervisa a tus hijos: sé consciente de dónde y con quién están.
  5. Si tus hijos son adolescentes, evita que se ven envueltos en situaciones que faciliten conductas problemáticas.

Así pues, cuando tus hijos no se comporten como deben, ya sabes que la clave es saber qué hacer y qué decirles, hacerles entender por qué algo no está bien y enseñarles a corregirlo. Se trata pues, de hacer que refuercen sus conductas positivas y no de llevar a cabo acciones que puedan bloquearles. Además, recuerda que la prevención y la educación temprana en estas normas evitará que los niños crezcan desarrollando conductas negativas.

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