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Desarrollo de la voluntad

La voluntad a definición se refiere a tener la potestad de dirigir un accionar propio, es una parte de la personalidad que muestra una especie de fuerza para desarrollar acciones para conseguir cierto resultado. La voluntad por lo general va de la mano de la esperanza de tener una recompensa por las acciones, por lo que la persona se esfuerza en reaccionar de manera positiva, tolerante para obtener el beneficio.

En teoría, la fuerza de voluntad es sinónimo de que no existen imposibles cuando la determinacion es inminente, inamovible. Cuando pensamos positivo con carisma, con empatía somos capaces de lograr que nuestro cerebro tome mejores decisiones. Éstas cualidades no vienen de nacimiento sino se desarrollan a lo largo de la educación, experiencia y tiempo, cuando se logran reconocer los límites y capacidades personales.

La voluntad forma parte del ámbito motivacional en la psicología y es una de las partes que pueden conformar el equilibrio de toda persona, para encontrar fé, y fuerza para salir y superar situaciones adversas, vivencias o simplemente malos hábitos.

Frases como: “No hacemos las cosas porque sean difíciles, son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”.-Séneca-, son utilizadas por coaches y terapeutas que se especializan en mostrarnos las herramientas que viven dentro de nosotros mismos para lograr objetivos personales.

La fuerza de voluntad es aquella determinación que te permite mostrar el coraje necesario para hacer un cambio radical en tu persona, en tus acciones y convicciones. A partir del 2011 se realizaron encuestas por parte de la American Psychological Association cuyo objetivo era determinar el nivel de estrés de los habitantes estadounidenses, y los resultados fueron evidencia clave, pues la mitad de las personas que respondieron a la encuesta, dijeron que eran conscientes de que la forma de vivir que llevaba no era saludable, pues el estrés y la ansiedad eran su pan de cada día, pero, al mismo tiempo, afirmaron que no tenían la suficiente voluntad para iniciar cambios, pues no sabían por donde empezar, que estrategias utilizar ó como sacar ánimos para mejorar su situación.

La falta de fuerza de voluntad cabe mencionar que no está ligada a una depresión severa, pues esa es una condición médica diferente, sin embargo aunque pensar positivo no resuelva la depresión la fuerza de voluntad aquí ayuda a tomar medidas para salir de ese agujero negro, ¿cómo? Reconociendo que se necesita ayuda profesional, que tal vez haya que dejar ir muchas cosas que nos tienen estancados, reconocer la situación requiere fuerza y es un gran paso, pero la voluntad es la que determina las acciones que se tomen.

Muchas veces te preguntas ¿por qué ocurre esto, por que no tengo la voluntad? En introspectiva, la respuesta es simple, por que al realizar ciertas acciones, como tener cierto hábito o vicio que sabemos a la larga puede ser dañino, representa un gusto, una satisfacción en algún plano, una zona de confort de la que es difícil querer movernos, y se llega al grado de soportar las consecuencias por la flojera, o el miedo de salir de ahí.

¿Fuerza de voluntad para qué?

Sin querer, las decisiones buenas o malas en la vida están en nuestras manos, para levantarse cada mañana se necesita voluntad, para trabajar, para reir, para llorar, para tener buen humor, para ser felices, todas estas situaciones es verdad que tienen factores externos que las pueden influir, pero depende de nosotros decidir como las tomamos y cómo las aplicamos en la vida.

La fuerza de voluntad puede ir acompañada de la constancia, la disciplina y la conciencia plena de lo que se dice, hace y la responsabilidad de afrontarlo.

Para decidir se necesita voluntad, en el ser humano es frecuente y hasta cierto punto normal que haya épocas en las que se tenga poca fuerza de voluntad sin saber que hacer, cómo, pero también para tomar fuerza la meditación a solas es un buen recurso cuando desconocemos el camino, o sentimos que en ese momento la capacidad de hacer lo mejor es nula.

Desgraciadamente para las personas, la misma sociedad suele ser el enemigo principal de ésto, pues ante un panorama X, quienes están fuera de el pueden criticar la “debilidad” y falta de “optimismo” ante la situación. Sin embargo la fuerza de voluntad es algo que se va trabajando con el tiempo, no es una dimensión genética. La fuerza de voluntad como energía interna y muy personal es sensible al estado anímico de la persona, cuando alguien está mal emocionalmente es más complicado tener la fuerza de encontrar un verdadero motivo, cuando ese motivo está en nosotros mismos, pero tener la conciencia de que nosotros trazamos nuestros propios motivos es un trabajo de contexto e incluso un poco de educación recibida, pues la responsabilidad de lidiar con las consecuencias buenas y malas de cada cosa que hagamos también forma parte de un todo personal.

Desgraciadamente, hasta hace algunos años en las escuelas e incluso en los hogares hablar de voluntad, de miedo, de estrategias para poder decidir, de auto control eran temas tabú que hicieron crecer a personas incapaces de mantener un equilibrio emocional, nadie te enseña a ser determinante en lo personal, sin embargo no basta con ver el espejo y saber que todo está en tu interior, la fuerza de voluntad radica en hacer la diferencia.

Referencia: lamenteesmaravillosa.com

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