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Cultura del esfuerzo

El esfuerzo es la actitud que una persona ejerce de manera física ó moral para lograr un objetivo. Crecimos escuchando la palabra “esfuerzo” sin embargo, dentro de la educación se ha hecho creer que el esfuerzo es sinónimo de sacrificio, de sufrimiento más que de responsabilidad.

Desde pequeños nos dicen que si no hay trabajo duro, si no hay sacrificios no podrás conseguir nada en la vida, entonces de manera casi inconsciente se relaciona el esfuerzo con un aspecto negativo del sacrificio y la lucha. Entonces, las personas que logran algo en la vida sufren, luchan pero no son felices y la realidad es que el esfuerzo hace de una persona alguien maduro, responsable y capaz de asumir sus metas.

Incluso dentro de los cuentos y fábulas se cuenta que los animalitos que trabajan siempre son aquellos que sobresalen en la historia pero no llegan a disfrutar. Por lo que en algunos ambientes del extremo negativo del esfuerzo se relaciona con estar encerrados y poco felices, entonces ¿de qué sirve lograr y tener tanto, con tal esfuerzo si al final del día no se disfrutarán los logros?

Precisamente por eso, al educar al niño en base al esfuerzo hay que mantener un equilibrio que sea saludable y motivador para “luchar por lo que se quiere”. La vida y la educación son para la vida, y en la vida para vivir y no para sobrevivir por la intercia de los días.

El valor del esfuerzo

El esfuerzo entonces, más que una habilidad es un hábito, un valor que quiere decir más que nada que las cosas que se quieran lograr no caerán del cielo, las oportunidades no llegan con la suerte y si las puertas se abren ese no es el logro sino mantenerlas abiertas ¿cómo? Mediante el esfuerzo, que es la constancia y disciplina que se ejerce en una acción con objetivos claros.

Es decir, a nivel educación para pasar una materia se requiere de atención, de práctica para lograr pasar la materia entendiendo de los que se trata.

El esfuerzo entonces, no debe ser paralelo al sufrimiento en ningún sentido, pero esforzarse por lo que se quiere conseguir es importante como por ejemplo: formar una familia, mantenerla a flote, sacar adelante un sueño que se convierte en un proyecto de vida, cualquier cosa que se quiera obtener para disfrutar requiere de un camino labrado y trabajado anteriormente.

La pregunta del millón es, ¿vale la pena esforzarse? La respuesta es si, si el objetivo cambiará de manera positiva tu vida, mejorará tu calidad laboral, moral, familiar y bienestar en general.

Si bien lo que importa en la vida es disfrutar y ser felices, esto también es una decisión.

Con el paso de la vida y los años, los tipos de esfuerzo y objetivos van cambiando. Durante la niñez para tener beneficios como tiempo en computadora, en televisión ó un regalo requieren esforzarse partiendo de la responsabiliad en la escuela y en la casa para poder así tener claro que para tener lo que se quiere a lo largo de la vida se debe ganar.

Durante la adolescencia el sentido del esfuerzo cambia, si se tiene algún sueño profesional hay que caminar antes por la preparación necesaria para llegar al nivel deseado, pues sin ello es imposible llegar a la meta.

Cuando se practica una disciplina como la música, el deporte y la danza también hay metas que cumplir, como realizarse en una competencia o en un escenario pero para lograrlo necesito constancia, mejora continua en la práctica de dicha actividad.

En la vida adulta, los esfuerzos se enfocan en lo laboral y la familia, trabajar para tener un patrimonio, para dejar en alguien más el terreno que se ha trabajado durante la vida y enseñar a los que vienen atrás de nosotros a cuidarlo y a crear sus propios terrenos con sueños y proyectos.

En si, el dinero, los bienes materiales son secundarios, tienen un valor sólamente si ayudan a mejorar y a alcanzar la tan deseada felicidad.

Entonces, el esfuerzo debe ser propio, con una visión de que a la larga nos llevará al camino del éxito y logros alcanzados.

Un error constante en la cultura del esfuerzo es que no nos enseñan a enfocarlo en lo realmente importante, pues esfuerzo se relaciona principalmente hacia el dinero, el poder y la posición y no a la realización emocional, afectiva, personal.

Esfuerzo no es levantarte rutinariamente todas las mañanas para ir a trabajar, nos guste o no hay que hacerlo ¿no? No! Ese es el error, y por eso existe mucho conformismo pues no se le encuentra el sentido a esforzarse diariamente en esto.

Esfuerzo es, luchar día con día por nuestras metas, es acercarse cada día más a las visiones que tenemos de tiempo atrás, es ser felíz y disfrutar lo que se hace.

¿Quieres esforzarte? Hazte la siguiente pregunta ¿Qué te apasiona? Si ya tienes la respuesta, esfuerzo es entonces hacer lo necesario, abrir caminos para hacer lo que te apasiona y que además te reditue de manera no solo económica sino emocional.

Correr hacia lo que nos hace felices es el verdadero significado del esfuerzo, comprender que las oportunidades no caen de los árboles, que se ganan los beneficios labrando el camino.

Sobrevivir para conseguir alimento, techo, comida es solo eso, cuesta trabajo si, requiere esfuerzo si, pero no debería ser la línea principal, pero no se vale quedarse ahí solamente. Las personas que se limitan a hacer lo que les toca, no son personas que se esfuercen sino aquellas que van junto a la corriente de la vida a lo seguro, son personas que definitivamente se han dado por vencidas.

La verdadera cultura del esfuerzo radica en aquellos que miran a su alrededor, innovan, se acomiden y dan más de lo que les es requerido, por que saben que con el tiempo, a corto o largo plazo esas acciones mejorarán su vida, con todo y las dificultades que en el camino se presenten, esfuerzo es librar, saltar, vencer o modificar a nuestro favor las piedras u obstáculos en el camino con la firme convicción de saber lo que se quiere y no parar hasta conseguirlo, convencidos de la felicidad y plenitud que les dará alcanzar lo que se desea.

Para hacer un esfuerzo, se necesita constancia y fuerza de voluntad, ésta última es la más difícil de conseguir pues cuando se quedan en la zona de confort, no se logra nada, en sí salir de este confort requiere de más esfuerzo que trabajar 10 horas seguidas todos los días ¿sabes por que? Por que viene del interior, y modificar nuestros lados oscuros y claros es difícil requiere de mucha visión y convicción.

Si bien es verdad que con el esfuerzo hay cosas que se dejan de lado, ¿qué estarías dispuesto a dejar atrás, no a sacrificar, a dejar a un lado para lograr los objetivos de tu vida?

Referencia: jananguita.es

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