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El valor de la tolerancia

La tolerancia es un valor que sin duda debe ser aplicado en los niños desde los primeros años de vida, pues es una actitud que deberán poner en práctica en la vida social, escolar y laboral a lo largo su paso por el mundo.

Tolerancia se define como aquel valor o actitud de respetar la diversidad del pensamiento, ideas, filosofías, religiones, opiniones y puntos de vista de las personas que nos rodean, las cuales en gran parte del tiempo no coincidirán con los propios, consiste también en poder aceptar dichas diferencias siendo un gran desafío para padres, maestros y alumnos.

Los niños que no logran cultivar la tolerancia tomando en cuenta todas las diferencias que puedan existir durante la convivencia, se convertirán sin lugar a dudas en adultos intolerantes, cuadrados por llamarlos así y totalmente rígidos en sus esquemas y formas de ver la vida impidiendo los puntos de mejora, los cambios e incluso el respeto hacia los demás, creyendo que tienen en sus manos la verdad absoluta.

Claro, como en todo, cada cabeza es un mundo, pero la tolerancia es un valor útil que los llevará a llevar un sano rendimiento social.

Entonces la tolerancia se convierte en ese arte de poder aceptar con empatía y respeto la diversidad humana sin necesariamente modificar las creencias propias, cayendo en cuenta que el otro es libre de pensar, sentir y hacer lo que crea conveniente aunque no comulguemos con esas creencias y acciones, o bien podemos abrir un panorama diferente a las ideas que pensábamos y podemos aplicar lo que a la vida y a nuestras circunstancias sean convenientes.

Existe para todo, incluso para la tolerancia un límite, que vuelve eficiente el comportamiento y acciones humanas en determinados momentos, por ejemplo aquí el límite aplica en enseñarles a nuestros hijos o alumnos que la tolerancia no es un sinónimo de aceptar todo cuanto el otro crea, piense y haga, ese límite se rompe cuando esa diversidad afecta de forma directa al individuo.

Algunos ejemplos de vida: Para todo hay gustos, hay a quienes les gusta el helado de vainilla, a otros de chocolate o de limón, si en una nevería varios niños compran su helado de diferentes sabores, no afecta al otro, vemos ahí la diferencia de gustos, y si a uno el helado de vainilla no le gusta, respetará al otro que lo eligió sin críticas, sin menospreciar, eso es la tolerancia. Sin embargo en cada grupo suele haber un líder, aquí es donde la cosa cambia, si uno de los niños quiere solamente helado de limón y no deja elegir al resto el sabor que les guste ignorando la opinión del resto del grupo sin duda afecta de manera directa al resto con su intolerancia en respetar los gustos de los demás niños. Aquí la enseñanza es lograr que los niños entiendan su derecho a pensar diferente y a expresar y aplicar su opinión.

Por otro lado, los ejemplos en donde la tolerancia no aplica es cuando vemos que puede afectar a otras personas de manera nociva, si vemos que un niño maltrata, hace a un lado o insulta al otro, tolerante no es precisamente no hacer nada, pues ésto de alguna manera te vuelve cómplice de algo que evidentemente no es correcto, y es aquí donde se debe revelar y distinguir el lado correcto del que no lo es, pues no podemos respetar un acto que se salga de las normas y derechos del otro, y que en éste caso afecta a otra persona lastimado puede ser de manera física o verbal.

Pero los seres humanos solemos ser muy crueles, otros ejemplos más “adultos” de la falta de tolerancia es precisamente en el sector de los “padres o madres”. Simple, si tienes a tus hijos en el colegio es porque si eres mujer, tu quien me estás leyendo es por que ya viviste el proceso del parto… ¿Debatido tema verdad? ¿Cuántas veces no fuiste cuestionada por practicarte una cesárea, ya sea por gusto o por necesidad? Muchas! Porque las personas intolerantes reducen el tener un hijo por medio de cesárea con el hecho de ser más o menos madres, o las que deciden o no pueden lactar, son condenadas por la sociedad intolerante como madres que no quieren alimentar o criar a sus hijos, justificando sus acciones con “la mejor o no mejor salud del bebé” ¿cierto?

Entonces si bien vivimos en un mundo mitad intolerante ¿Cómo puedo inculcar la tolerancia en mis hijos para dejar un mundo mejor?

Intenta transmitirles anécdotas, relatos, cuentos que los hagan reflexionar sobre la diversidad, el respeto y empatía hacia los demás. Al mismo tiempo como parte de su educación enséñales que así como hay helados de diferentes sabores, existen otras culturas, religiones, etnias haciendo también que los niños además de ser tolerantes puedan tener un mayor criterio cultural.

Siempre hay que predicar con el ejemplo, tal ves tu “eres muy religioso” pero hay padres que no ven la vida de la misma manera, pero no podemos obligar a la gente a ser tan devota como tu porque crees que es lo correcto, por lo mismo ante un cuadro así fomenta los beneficios que trae el respeto para lograr la armonía en un grupo social.

Las burlas muchas veces comienzan en casa, para los niños tu eres la verdad absoluta, el mayor ejemplo de autoridad y de confianza que ellos pueden tener, si no quieres que se burlen de tu hijo, no te burles de el pues aprenderá a que eso es lo correcto por más broma que parezca, las burlas siempre reflejan sentimientos negativos que deben evitarse a toda costa para evitar lastimar al otro.

El poner un tema sobre la mesa, debatir sobre el mismo escuchando las diversas opiniones y puntos de vista ayudarán al niño a ampliar su campo de tolerancia y visión para poder así practicar la tolerancia hacia lo que opinen los demás, que no siempre es lo correcto o lo incorrecto, tal vez solo sea diferente.

La tolerancia, el convivio y el respeto favorecen sin dudas cualquier relación social e incluso familiar además de convertirnos en personas rectas, preparadas y abiertas al cambio.

 

Referencia: diarionorte.com

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